El Aeromodelismo es un hobby y también un deporte donde se desarrollan técnicas de construcción y vuelo de aeroplanos de pequeños, mediano y gran tamaño, y desde 1936 esta disciplina fue incorporada por la Federación Aeronáutica Internacional como una sección de la aviación deportiva.

La práctica del aeromodelismo comprende el estudio de la aerodinámica, conceptos de mecánica, electrónica, diseño y construcción, sumado obviamente a la habilidad para lograr que los modelos vuelen.

Durante los últimos años esta afición ha crecido en Chile gracias a la creación de distintos clubes que cultivan esta disciplina a lo largo de todo el país. Parte de este grupo de exponentes es el doctor René Cortés Sylvester, Médico Cirujano de la Universidad de Chile y especialista en Ortopedia y Traumatología de la Universidad De Concepción, quien además pertenece a la SCHOT.

Sobre sus inicios en esta actividad, el doctor Cortés recuerda que mientras cursaba la enseñanza media en Santiago tuvo la posibilidad de pilotear uno de estos modelos. “Volé un periodo corto de tiempo, pero en aquel entonces este hobby era extremadamente caro, por todo lo que significaban las mantenciones y las reparaciones, era muy caro y muy elitista”, señala.

Posteriormente, ya siendo un profesional formado, el especialista se trasladó a la ciudad de Concepción, instancia donde por invitación de un colega, también traumatólogo, volvió a retomar esta entretenida afición, participando hace seis años del Club de Aeromodelos de Concepción.       

“Tenemos un club que tiene 20 años de antigüedad, es bastante bueno y nos permite un espacio grande y seguro para volar, armamos nuestros aviones y le ponemos la parte mecánica, la electrónica y después los hacemos volar”, comenta el doctor Cortés agregando que este pasatiempo es también una oportunidad para compartir en familia.

“Hay varios socios que tratamos de ir con nuestros hijos e infundirles la pasión por esta actividad”, afirma explicando que el grupo se reúne regularmente los sábados o domingos por la mañana para “compatibilizar el estado del tiempo, acá en Concepción hay mucho viento después del mediodía, además tratamos de ir en la mañana para no afectar las actividades familiares”.

Según explica, en la práctica del aeromodelismo existen múltiples tipos de aviones.

Dentro de los más comunes, señala el especialista, se pueden apreciar réplicas de aviones de la Segunda Guerra Mundial como los famosos P-51 Mustang, el Thunderbolt, el Warthog, o el Corsario.

“Hay aviones que son parecidos a algunos reales, pero que tienen algunas modificaciones en su arquitectura para que sean más fáciles de volar y otras aeronaves que son réplicas a escala, por ejemplo hay algunos que son de entrenamiento, otros que son a escala real e incluso hay jets que ocupan unas turbinas miniaturizadas que son reales. Cada uno va desarrollando alguna línea de acuerdo a su afición, pero acá en el Club de Aeromodelos volamos de todo”, puntualiza.

Pese a que es dueño de múltiples modelos, el doctor Cortés explica que actualmente los que más utiliza son aviones acrobáticos y hace aproximadamente vuela un jet que cuenta con una turbina real.

“Hay aviones pequeñitos de un metro de envergadura, hasta aviones de dos metros como el que tengo yo, o otros que son casi el 50 por ciento del tamaño de un avión real, que usan motores de 250 cc, casi como una moto”, comenta.

Junto con destacar que este pasatiempo además de ser una buena opción para disfrutar del aire libre y una instancia de compartir en familia y con amigos, el doctor Cortés enfatiza que al igual que la medicina, el aeromodelismo es una disciplina que requiere de un aprendizaje constante.

“Uno con esto desarrolla habilidades que son manuales, porque hay que armar. Si bien hay algunos aviones que vienen prearmados, hay otros que hay que construir desde cero, palito por palito, entonces uno se mete en temas de mecánica, de motores, un poco de electrónica y de aeronáutica. Hay que estar siempre aprendiendo”, concluye.